Tras completar una maestría en alemán y reunir innumerables certificados de idiomas, descubrí que a veces tengo dificultades para expresarme en alemán. En este artículo hablo sobre estas limitantes y su desenlace.
MI INFANCIA Y LOS IDIOMAS
Aunque pueda parecer extraño, la sensación de no saber expresarme en un idioma me acompaña desde la infancia. A los siete años, sentía que el español era un idioma difícil de aprender, a pesar de ser, en teoría, mi lengua materna.

En la escuela primaria, fui de los pocos estudiantes que tuvieron que repetir el curso de lenguaje durante el verano para poder avanzar de grado. Sí, el español tampoco fue mi fuerte en la escuela, pero, irónicamente, fue gracias a esas dificultades que aprendí a admirar las novelas de Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Paulo Coelho y otros grandes escritores.
Con el alemán, en particular, mi relación ha sido de amor y odio, con muchas lágrimas en el camino. Sin embargo, tras aprobar el examen de certificación, creí que, al fin, nuestra historia había terminado en buenos términos.
ENFOCADO EN LAS METAS
Mi maestro de alemán solía decirnos que aprobar el examen de certificación no era realmente difícil, ya que el idioma es lógico. Puede que tuviera razón, pero, al parecer, mi lógica, moldeada por el aprendizaje del inglés, no era del todo compatible con la del alemán.
Tras muchas idas y venidas, sumadas a varias mudanzas, finalmente comprendí la lógica necesaria, no para aprender alemán en sí, sino para aprobar el examen de certificación. Como en la batalla entre Arnold Schwarzenegger y el Depredador, logré reconocer los patrones que me permitirían salir airoso de mi propia contienda para poder estudiar en Alemania.

Hoy, un jueves a las diez de la noche, decido hacer una prueba online de gramática alemana nivel C1 para medir cuánto se ha oxidado mi alemán. Me llevo una sorpresa: acierto más del 90%. En ese momento, me doy cuenta de que, al haberme enfocado en aprobar el examen de certificación, descuidé los aspectos sociales del idioma.
MI PUNTO DE QUIEBRE
Cuando aún era un neófito en Alemania, admiraba a los hispanohablantes que ya dominaban el alemán; se podría decir que se movían como pez en el agua. Algunos lo habían aprendido en colegios alemanes en sus países de origen, mientras que otros, como yo, lo adquirieron con esfuerzo en Alemania, aunque a costa de muchos años de sacrificio.
Entre bromas, les decía: “Cuando sea grande, quiero ser como tú”. Poder ir de compras sin miedo a preguntar, expresar mis ideas con los alemanes y, por qué no, incluso contar algunos chistes en alemán formaban parte de mi sueño. Un sueño que creí haber alcanzado.
Sin embargo, debo confesar que, consciente o inconscientemente, he simplificado mi uso del alemán. Evitaba emplear palabras u oraciones complejas hasta el punto de dejarlas de lado, ya fuera por falta de práctica o simplemente por no complicarme la vida.

Ahora me miro al espejo y me digo: ya no puedo seguir huyendo. Es momento de enfrentar esas expresiones rebuscadas, esas palabras rimbombantes con más consonantes que vocales, esas declinaciones que transforman los verbos hasta volverlos irreconocibles.
SOLDADO VETERANO
Aunque en esta ocasión mi vida y mi futuro no dependen de la obtención de un certificado de alemán, me he propuesto alcanzar el Goethe C1. Siguiendo el consejo de James Clear en Hábitos atómicos, dedico parte de mi tiempo diario a completar un libro de ejercicios de gramática alemana.
A diferencia de mi yo del pasado, esta vez, como buen veterano, no temo cometer errores al hablar. Me atrevo a intentarlo, siempre preguntando y anotando mis fallos para corregirlos. Esa es, precisamente, la ventaja de no estar bajo la presión de un requisito: esta vez, puedo disfrutar más el proceso.

Lo menos disfrutable, quizá, es tener que consumir más contenido en alemán sobre temas serios y actuales, incluso aquellos que ni siquiera sigo en mi idioma materno. Pero todo sea por alcanzar ese nivel que soñé desde el principio.
CONCLUSIÓN
Probablemente muchos piensen que con un certificado de alemán es más que suficiente. Sin embargo, como habrán notado, mi objetivo es crecer profesionalmente en Alemania, además ya he formado lazos fraternos con alemanes. Por eso, de manera oficial, vuelvo a aprender alemán. ¿Ya pasaste por esto o lo estás haciendo también?
