¿Cómo flirtean, ligan, o coquetean los alemanes?

Hay una canción alemana pegajosa, peligrosamente pegajosa, que describe el flirteo en Alemania como algo sutil, lento y casi invisible. Como el wifi en un tren regional.

Yo la escuché, me reí, y luego entendí que no era una broma. Era un manual de supervivencia para novatos.

En este artículo te cuento qué tan cierta es esa fama con historias mías y de amigos, porque si lo explico solo con teoría, nadie me cree. Ni yo.

La mirada de tiburón

La primera vez que fui a una fiesta en Alemania, bailaba tranquilo, feliz, con esa inocencia latinoamericana de creer que la gente te mira porque le caes bien.

De pronto, una chica me clava la mirada. Intensa. Seria. Inmóvil. Una mirada que no coquetea, acusa. Yo pensé dos cosas.

Uno, me va a robar.
Dos, ya me robó y no me he dado cuenta.

Hice lo que haría cualquier peruano con instinto de conservación. Aseguré mis cosas. Y si hubiera tenido un billete grande, lo metía en la media. Por si acaso.

Años después entendí la tragedia. Esa mirada era flirteo. Flirteo alemán. Lo que yo llamo la mirada de tiburón. No sonríe. No parpadea. No te habla. Solo observa.

Y lo mejor es que no fui el único. Casi todos los extranjeros caemos en lo mismo. Un amigo alemán me lo explicó con una calma cruel.

No tengas miedo. Pídele el contacto antes de irte. Y luego, que fluya.

Fluir, en Alemania, puede demorar toda una temporada de Game of Thrones.

Mi amigo Arnold

Arnold es el tipo de chico alemán que toda madre querría tener en casa y que toda chica querría tener solo como amigo. Correcto, educado, estudioso. Un caballero. Un monumento a la friendzone.

Un día lo vi interesado en una chica y yo, latino optimista, le solté el consejo típico.

Acércate, dile algo bonito, pídele el número. Lo peor que puede pasar es que te diga que no.

Arnold fue. Le dijo que le parecía linda. En mi cabeza, un cumplido normal. En Alemania, a veces, una provocación.

La chica se enojó y lo remató con una frase que todavía me da escalofríos.

Eso es superficial. Nadie tendría interés en ti.

Ahí entendí algo importante. Muchos chicos acá no son fríos. Son prudentes. Porque el rechazo, cuando viene, puede venir con martillo.

Demasiado Sutil

Cuando vivía en una casa de estudiantes, yo creía que era fácil detectar quién quería a quién. Uno cree que el amor debe hacer ruido. Pero en Alemania el amor no hace ruido. El amor pone el lavavajillas y se calla.

Con el tiempo se formaron parejas que nunca habría imaginado. Porque sus conversaciones eran tan normales que parecían reuniones de comunidad.

Lo más atrevido que escuchaba eran elogios del estilo.

Qué bonita tu ropa.
Qué bien te pintaste las uñas.
Qué ordenada está la sala.
Qué limpio quedó el baño.

Eso, para mí, no era coqueteo. Era mantenimiento doméstico.

Hasta que un día escuché a dos compañeras conversando. Una contaba su historia de amor. Empezó con elogios sutiles. Luego paseos sutiles por el parque. Luego repetición sutil de paseos sutiles. Y finalmente, un día, se tomaron de la mano.

Probablemente de forma sutil también.

Ahí entendí la lógica alemana. El flirteo es una inversión a largo plazo. Un plan de pensiones emocional. Te va dando señales tan pequeñas que tú no sabes si te está coqueteando o si te está felicitando por existir.

Así que si alguien te elogia la ropa, puede ser interés. O puede ser que le guste la ropa. O puede ser que esté siendo amable. Nadie sabe. Ni él o ella.

Fiesta y Alcohol

Yo tenía un compañero de piso alemán que cada tres o cuatro meses aparecía con una nueva novia. Yo lo miraba como a un misterio antropológico.

Qué hace. Cómo lo hace. Es su físico atlético. Su conversación profunda sobre economía. Su pasión por motores. Su noble talento de quejarse de todo.

Hasta que descubrí la verdad. Casi todas sus novias las conoció en fiestas de techno o electro. Nada de filosofía, nada de poesía. Solo música que suena como una licuadora y un ambiente donde el hola se vuelve posible.

Consulté con amigos alemanes y varios coincidieron.

La mejor combinación para coquetear es alcohol y buen humor. A veces, solo alcohol.

Pero con advertencia. Muchos lo arruinan forzando contacto físico demasiado pronto. En otras palabras, el alcohol ayuda a empezar, pero también puede convertirte en un idiota en tiempo récord.

Ellos Opinan

Mientras escribía esto me di cuenta de que sonaba más a crítica que a observación. Y yo no quería quedar como el latino que viene a Alemania a explicar Alemania.

Así que pregunté a mis amigos alemanes. Les hice preguntas raras, de esas que uno hace y la otra persona te mira como si estuviera decidiendo si llamarte entrañable o peligroso.

¿Cómo se flirtea en Alemania?

La mayoría dijo lo mismo.

Se hace de forma sutil.

En chicos, lo típico es cumplidos indirectos, atención especial, contacto visual, un poco de humor, y esa actitud de yo estoy aquí, pero no estoy aquí.

En chicas, sonrisa, contacto visual, y a veces ellas inician el primer contacto con alguna caricia amistosa. Amistosa, claro. Para no asustar al cervatillo.

¿Cuáles son los errores más usuales al Flirtear?

En chicos, dos extremos.

Con alcohol, se ponen demasiado directos.
Sin alcohol, se vuelven demasiado lentos.

En chicas, casi no hubo quejas, excepto una. Que a veces demoran demasiado en dar señales. Señales que, encima, ya eran sutiles. Es decir, un misterio dentro de otro misterio.

Conclusión

Hablar de flirteo en Alemania es complicado porque no existe un flirteo perfecto. Depende de la cultura, de la sociedad, del contexto, y de si alguien se atreve a sonreír.

Pero si me quedo con algo, además de la mirada de tiburón y el terror existencial del cumplido mal puesto, es esto.

Bailar ayuda. Mucho.

Porque en un país donde el coqueteo puede parecer una auditoría, el baile al menos te da una pista clara.

Si te baila cerca, algo pasa.
Si te mira como tiburón, algo pasa.
Si te elogia tu perfume, también puede pasar algo.

Solo que no te emociones demasiado.
Esto sigue siendo Alemania.

Bonus

Estoy reescribiendo esto un jueves por la noche, con Manu Chao de fondo y una copa de vino, porque hablar de amor da nostalgia y porque en Alemania el romance, a veces, se siente como otro formulario que alguien debe sellar.

Por nostalgia también reabrí el foro del blog por la misma razón por la que uno le vuelve a escribir al ex cuando ya juró que no. Uno cree que esta vez será distinto, que la gente será madura, que nadie se va a hacer el interesante, que alguien va a escribir algo claro, humano, con corazón. Qué tierno.

Así que te propongo un experimento social. Cuéntame tu historia de amor o desamor en Alemania. La bonita, la ridícula, la que empezó con una mirada de tiburón, la que murió por un “ya veremos”, la que sobrevivió tres meses de “podemos vernos la próxima semana” y aun así siguió viva.

Entra al foro y suéltala sin pena aquí. Que no te dé vergüenza. Aquí venimos a reírnos de nuestras penas, de nuestras alegrías y, con suerte, de nosotros mismos.

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