¿Como ligan, flirtean o coquetean algunos latinos en Alemania?

Yo también me lo he preguntado, sobre todo desde que descubrí un reportaje sobre el libro El cazador de gringas y otros cuentos, de Mario Guevara Paredes. El tema despertó mi curiosidad. Historias de hombres que conquistan turistas en el Cusco, esa ciudad donde todo el mundo parece estar de paso… excepto los que se quedan a vivir de la seducción.

Y claro, leyendo eso, pensé en Alemania. En mis amigos, conocidos y personajes de la diáspora latina que podrían protagonizar uno de esos cuentos sin cambiar una coma. Solo habría que reemplazar Cusco por Berlín, Múnich o cualquier estación de tren con gente aburrida esperando algo… lo que sea… incluso amor.

Aquí van algunas anécdotas, con cariño, ironía y esa incomodidad deliciosa de saber que, a veces, uno también ha sido parte del circo.

El Cazador de gringas y otros cuentos

El libro gira alrededor de los “bricheros”, hombres que seducen a extranjeras. A veces por aventura, a veces por algo más estable… y a veces, digámoslo sin drama, por supervivencia emocional, económica o migratoria.

Yo conocí el tema cuando era niño, gracias a un reportaje noventero. En esa época no le di importancia. Uno está ocupado intentando no reprobar matemática. Pero hoy, ya adulto y migrante, el asunto se vuelve más interesante y más incómodo. Porque ya no es solo “ellos” allá. También somos “nosotros” aquí.

El reportaje tenía un tono claramente discriminatorio y machista. No es excusa decir que eran los 90, pero ayuda a entender por qué entonces se decía cualquier cosa en televisión con música dramática de fondo. El video todavía anda en YouTube para quien quiera darse un baño de nostalgia tóxica.

Suzuki, el aspecto no define

Una vez, caminando por Arequipa, escuché alemán. Ese sonido de consonantes que parece que alguien está discutiendo con una tostadora. Me volteo y veo a una alemana joven y guapa. Detrás de ella venía un tipo descuidado. Yo, peruano entrenado por décadas de sospecha urbana, pensé que era vendedor ambulante o ladrón.

Pero no.

El hombre se le acerca con una educación quirúrgica y le habla en inglés. Ella no huye. No finge una llamada. No mira el reloj. Se queda.

Y empieza el espectáculo. Apus, destino, señales, que él soñó con ese momento. Le lee la mano como si tuviera licencia municipal. Le describe pasado y futuro con esa seguridad que solo tienen los estafadores y los iluminados. Termina proponiendo un café.

Ella acepta. Encantada. Se van tomados de la mano como si alguien estuviera filmando una película independiente.

Ahí entendí algo. La apariencia ayuda, pero el relato manda. En Alemania he visto versiones modernas de este personaje. Latinos que hablan de energías, universo, vibras y otras palabras que no pagan impuestos pero abren puertas. Curiosamente, rara vez los veo en relaciones formales. El universo también se cansa.

Si quieres un ejemplo pop de este arquetipo, busca Suzuki en Cusco. Es una joya incómoda.

Bailando Salsa en Berlín

En Berlín iba a veces al Havanna Club, ese templo donde la salsa suena como si el invierno no existiera. Ahí conocí a un cubano al que apodé el Mimo.

No hablaba alemán ni inglés. Su español era, digamos, creativo. Pero tenía algo rarísimo. No ligaba, lo ligaban.

Chicas de varias nacionalidades se le acercaban como si fuera el último ser humano auténtico en una ciudad llena de gente cool pero emocionalmente deshidratada. Muchas ni siquiera hablaban español. No importaba.

Un día le pregunté cuál era su técnica. Me miró como si le hubiera preguntado por física cuántica. No tenía idea.

En el día a día se sentía excluido por el idioma. En la pista era estrella. No era guapo de revista. No era rico. No bailaba espectacularmente. Pero hacía reír, cantaba todo, estaba presente. Era auténtico. Y eso, en Europa, es casi revolucionario.

A Pool le dicen Romeo

Cuando iba por B2 de alemán, conocí a Pool. Latino, pero con alemán de nativo. Creció en Alemania desde adolescente y estaba por terminar el bachillerato. Un día fuimos a una fiesta universitaria de electrónica, ese género donde uno siente que está dentro de una licuadora cara.

Yo me quedé conversando. Pool dio una clase magistral sin saber que lo estaba haciendo.

Saludaba con simpatía, iniciaba una conversación interesante, integraba a la chica al grupo, bailaba un poco y, de pronto, cambiaba el tono y soltaba un monólogo romántico como si alguien le hubiera escrito el guion. La mayoría de veces funcionaba.

Tenía esa mezcla rara de idioma, timing y confianza que convierte a una persona normal en un Romeo moderno. Ahí entendí otra verdad incómoda. En Alemania, el alemán no solo abre puertas laborales. También abre puertas emocionales.

Por suerte no entendía todo lo que Pool decía en alemán. Si lo hubiera entendido completo, tal vez habría corrido el riesgo de quedar hipnotizado por sus verbos hechizantes.

Ellas son las cazadoras

No todo empieza con hombres. He conocido alemanas y extranjeras que dan el primer paso sin trauma ni estrategia. Van directo. Algunas por curiosidad. Otras por atracción. Otras por esa fantasía del latino cálido que baila, cocina, sufre bonito y manda audios largos.

También he visto mujeres latinas que llegan a Alemania y se vuelven seductoras de alto nivel. Carismáticas, inteligentes, bilingües, sin complejos. Rompen el cliché del brichero y demuestran que el flirteo intercultural no tiene dueño, ni género, ni pasaporte.

Siendo honesto, a veces me da la impresión de que para ligar es más fácil para una chica que para un chico. El verdadero problema no es atraer. Es elegir bien. Porque, innegablemente, andamos muchos idiotas sueltos por este mundo.

Don Juanes artificiales

Existe toda una industria del ligue. Manuales, foros, gurús y charlas con PowerPoint y sonrisa ensayada.

Algunos lo cuentan con humor, como Fabio Fusaro.
Otros lo convierten en método casi científico, como Neil Strauss con The Game.

Yo lo leí con fascinación juvenil. Parecía un manual secreto, el código Da Vinci pero aplicado a discotecas. Años después leí The Truth y el mismo Strauss desmonta el mito y confiesa el vacío que deja convertir la seducción en obsesión.

Ahí cae la ficha. Cuando conquistar se vuelve identidad, algo no está bien.

Si tu vida gira alrededor de gustar, impresionar o acumular historias, probablemente estás evitando mirarte demasiado tiempo al espejo.

En mi caso, por suerte, mi prioridad era sobrevivir en Alemania. Trámites, idioma, alquiler, nostalgia. Las conquistas se volvieron un fenómeno conspirativo, como los Iluminati. Se habla mucho de ellos. Pero rara vez se ven.

Para mi buena o mala suerte, no soy tan carismático en la pista como el Mimo ni tengo el verbo florido de Pool. Pero eso sí. Soy un buen observador.

Conclusión

La versión anterior de este post generó críticas. Me parece sano. El flirteo intercultural es fascinante, pero también delicado. Esto no es un tutorial ni una invitación a volverte Mimo profesional o Romeo de exportación.

No describo técnicas. Retrato personajes.

Porque al final, más allá del acento, el baile o el misterio andino, lo que conecta no es el truco. Es la autenticidad. Y eso no viene en libros como The Game.

Siempre he creído que hay un roto para un descosido. O, si prefieres algo menos dramático, un medio tomate. Y si no ha llegado, calma. A veces uno tiene que encontrarse primero.

Escribí esto en cuatro horas, recién saliendo de una gripe que me tuvo una semana negociando con el paracetamol. Tal vez fue la fiebre. Tal vez fue San Valentín. O San Calentín.

O tal vez fue lo de siempre. Esa curiosidad migrante que no se cura. La de preguntarse cómo amamos cuando estamos lejos de casa.

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Ahmed Perez Baldeon
Ahmed Perez Baldeon
3 years ago

Ami me Cazo una Gringa cuando estaba solo caminando en Arequipa Perú ahora vivo con ella 11 años y tengo unas lindas hijas mestisas.🤣😂😂😂

Renato
Renato
2 years ago

Lo que les atrae, es lo desconocido para ellas o ellos, ven en los latino esa mistica de un mundo desconocido, en europa mal o bien todo tiene un orden.

Ange
Ange
1 year ago

Creo que tienes dificultades para ligar y por ello has relatado esto como técnicas cuando en el último caso lejos de ser una cazadora ella encontró a alguien que realmente le gustaba y por eso está con el hasta hoy. Si quieres además de tener éxito ser feliz y encontrar a una persona adecuada para ti deberías concentrarte en eso y no en técnicas de conquista que es algo que quedo y debería permanecer en el pasado, todos merecemos ser tratados de manera genuina y no con caretas y discursos preestablecidos además nadie debe ser conquistado, se trata de feeling si eres realmente Interesante no necesitarás tácticas preparadas. Por como te expresas de los asuntos que han cambiado respecto al primer video queda claro que no tienes un criterio propio ajustado a los cambios positivos sino más bien te tratas de adaptar para no ser blanco de críticas pero te falta evolución amigo, ojalá aprendas algo de los alemanes.