Oktoberfest 2026 en Múnich, guía para sobrevivir a tu primera Wiesn

Hay pocas situaciones en Alemania en las que uno pueda entrar a una enorme carpa a las cuatro de la tarde, beber un litro de cerveza, cantar una canción que no conoce junto a dos australianos vestidos de bávaros y terminar bailando sobre una banca con absoluta normalidad.

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El Oktoberfest es una de ellas.

Este 2026 se celebrará del sábado 19 de septiembre al domingo 4 de octubre en la Theresienwiese de Múnich.

Y si nunca has ido, conviene saber algunas cosas.

Porque el Oktoberfest es divertido, enorme y bastante impresionante. También es caro, caótico y capaz de convertir a una persona respetable en alguien que abraza desconocidos mientras canta Ein Prosit con una pronunciación capaz de ofender a cualquier bávaro.

He ido varias veces y he aprendido algunas cosas.

Algunas gracias a la experiencia.

Otras gracias a mis errores.

Primero, hablemos de dinero

Múnich nunca ha sido precisamente una ciudad económica y durante el Oktoberfest decide recordártelo con especial entusiasmo.

La entrada al recinto principal es gratuita. También puedes entrar gratis a las grandes carpas mientras no estén cerradas por exceso de gente. La Oide Wiesn, la parte histórica del festival, cuesta 4 euros.

El verdadero problema empieza después.

Dormir en Múnich durante esas semanas puede convertirse en el mayor dolor de cabeza del viaje y en el motivo por el que muchos terminan cancelándolo. Los hoteles cercanos suelen llenarse meses antes y conseguir una habitación céntrica a última hora no es imposible, pero tampoco es una estrategia que recomendaría a alguien que pretende seguir pagando sus facturas el mes siguiente.

Si tienes algún amigo viviendo en Múnich que te permita dormir en su sofá, aprécialo.

Es una buena persona.

Quizá deberías invitarle una cerveza y considerar darle su nombre a tu futuro hijo.

Aunque, viendo el precio de la cerveza, tampoco exageremos con la amistad.

En 2026 una Maß, es decir, un litro de cerveza, cuesta entre 14,80 y 15,90 euros, dependiendo de la carpa.

Y luego viene la propina.

Así que puedes asumir tranquilamente que cada cerveza terminará costándote unos 16 o 17 euros.

Yo descubrí hace tiempo que no necesito cinco litros para saber que estoy en una fiesta.

Con dos ya puedo conversar con desconocidos.

Con tres probablemente empiezo a creer que hablo alemán mejor de lo que realmente hablo.

Por eso suelo alternar cerveza con Radler, agua o alguna bebida sin alcohol.

Y también como.

Una Maß no es una cervecita de bar. Es un litro de cerveza bastante fuerte. Un pollo, un Brezn o cualquier cosa sólida puede ser una excelente inversión en tu futuro inmediato.

Mi dignidad y mi hígado también necesitan un poco de atención.

Lleva efectivo

Durante años se repetía que en el Oktoberfest solamente se podía pagar en efectivo.

Eso ya no es del todo cierto.

Cada vez más puestos y carpas aceptan pagos con tarjeta o teléfono, pero todavía hay lugares donde manda el efectivo. También encontrarás cajeros dentro y alrededor del recinto.

Mi recomendación sigue siendo bastante primitiva.

Lleva ambos.

Tarjeta y efectivo.

No querrás descubrir después de veinte minutos buscando una mesa que precisamente allí no puedes pagar como pensabas.

La tecnología alemana tiene sus límites.

Y una Maß no espera.

El primer error del principiante

Una de las primeras veces fui con una mochila.

Mala idea.

Las mochilas grandes están prohibidas.

En 2026 los bolsos permitidos pueden tener como máximo 3 litros de capacidad y unas dimensiones de 20 × 15 × 10 centímetros.

En otras palabras, lleva lo mínimo.

Teléfono.

Billetera.

Llaves.

Quizá una batería externa.

Y listo.

Cuantas menos cosas lleves, menos cosas puedes perder.

Lo digo por experiencia.

Una vez encontré mi chaqueta tirada varios metros detrás de nuestra mesa.

Los bolsillos estaban vacíos.

Por suerte mi billetera estaba conmigo, pero unos audífonos desaparecieron para siempre.

No puedo demostrar que alguien los robó.

Quizá simplemente decidieron comenzar una nueva vida en Baviera.

Nunca lo sabremos.

Desde entonces el teléfono y la billetera se quedan conmigo.

La chaqueta puede tomar sus propias decisiones.

La cerveza también vuela

Otra cosa que descubrí es que el Oktoberfest tiene una peculiar relación con los líquidos.

La cerveza está dentro de los vasos.

Hasta que deja de estarlo.

He visto a un turista derramar cerveza sobre una chica, a la chica reaccionar, otra cerveza caer sobre un tercero completamente inocente y, en cuestión de segundos, aparecer un pequeño conflicto internacional provocado por la mala coordinación motora de un inglés.

Por eso tampoco iría con la camisa blanca que compraste para el matrimonio de tu hermana.

La probabilidad de regresar oliendo a cerveza, pollo asado y humanidad es considerable.

Para unos será divertido.

Para otros, agobiante.

Pero también forma parte de la experiencia.

¿Tengo que vestirme de bávaro?

No.

Nadie te obliga.

Muchísimas mujeres llevan Dirndl y muchos hombres Lederhose, pero puedes entrar perfectamente vestido con ropa normal.

Yo durante años fui simplemente con shorts y camisa a cuadros.

Una especie de bávaro comprado en AliExpress.

Funcionaba.

El Dirndl tiene además su famoso código del lazo.

Tradicionalmente, un lazo a la izquierda indica que la mujer está soltera y a la derecha que tiene pareja.

Pero tampoco utilizaría esto como sistema oficial de Tinder.

Hay gente que se lo pone donde quiere, gente que desconoce la tradición y turistas que probablemente llevan tres Maß encima.

Pregunta antes de activar tu modo Romeo.

También existe la extraña categoría del turista que confunde Oktoberfest con Halloween.

He visto disfraces bastante creativos.

No siempre sobreviven al control de seguridad.

Dentro, en cambio, puedes comprar sombreros absurdos, gallinas de peluche y una cantidad sorprendente de objetos que probablemente jamás usarías estando sobrio.

El verdadero problema es conseguir una mesa

Puedes entrar al Oktoberfest sin reserva y también puedes entrar gratuitamente a las carpas.

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Pero eso no significa que encontrarás sitio.

Especialmente por la noche, los fines de semana y el 3 de octubre, algunas carpas pueden cerrar temporalmente porque ya están llenas.

La buena noticia es que una parte de las mesas debe permanecer sin reserva. Los fines de semana y festivos incluso la mitad de los asientos queda sin reservar hasta las tres de la tarde. Después vuelve a quedar al menos una cuarta parte.

Mi mejor consejo, por tanto, es sencillo.

Ve temprano.

Llegar a las dos de la tarde es una experiencia.

Llegar un sábado a las siete de la noche esperando encontrar una mesa para ocho personas es un acto de fe.

Si vas solo o con una persona más, yo llegaría temprano y probaría suerte. Toca caminar, mirar y preguntar educadamente si puedes compartir mesa.

Hablar algo de alemán y ser amable ayuda bastante más que llegar comportándote como si tuvieras acciones de la cervecería.

Pero si la carpa está oficialmente cerrada por exceso de gente, tampoco esperes convencer al personal de seguridad con tu alemán B2 y una sonrisa encantadora.

Si van ocho o diez amigos y quieren ir un viernes o sábado por la noche, reservar tiene bastante más sentido.

Reservar una mesa no tiene un precio propiamente dicho, aunque normalmente hay que comprar por adelantado vales de consumo. En muchas carpas el mínimo habitual equivale aproximadamente a dos Maß y medio pollo por persona.

También existe un portal oficial donde se pueden revender reservas al precio original.

Yo evitaría comprar reservas misteriosas por internet.

Hay formas considerablemente más entretenidas de perder dinero.

Una vez dentro empieza otra dinámica.

Esperas.

Observas.

Preguntas.

Compartes mesa.

Haces amigos.

En una de mis visitas teníamos una mesa reservada gracias a una amiga y durante la noche fueron apareciendo desconocidos que necesitaban sitio.

Al final nadie sabía exactamente quién había llegado con quién.

Pero todos cantábamos juntos.

Eso resume bastante bien el Oktoberfest.

Cuidado con los bribones

No sé si esto es una práctica habitual o simplemente tuve la suerte de conocer a unos pequeños estrategas de la Wiesn.

Una vez vi a un alemán y a sus amigos llegar tarde a una carpa llena. Como no encontraban sitio, empezaron a señalar a grupos de turistas y decirle al personal de seguridad que estaban demasiado borrachos.

La estrategia era sencilla.

Si sacaban a alguien, aparecía una mesa.

Admirable desde el punto de vista logístico.

Bastante miserable desde cualquier otro.

Desde entonces tampoco me parece mala idea tener alguna botella de agua y unos Brezn sobre la mesa. No porque eso vaya a convencer mágicamente a seguridad de nada, sino porque tampoco hace daño demostrar que llevas toda la tarde haciendo algo más que intentar vaciar Baviera de cerveza.

Porque siempre aparece algún listo que cree que tiene calle.

Y al final resulta que creció en un óvalo.

¿A qué hora termina?

Las grandes carpas normalmente permanecen abiertas hasta las 23:30, pero el último servicio de cerveza y la música terminan a las 22:30.

Käfer Wiesn-Schänke y Kufflers Weinzelt pueden continuar hasta la una de la mañana.

Alrededor de las once comienza entonces esa maravillosa migración humana hacia el metro.

Miles de personas salen de las carpas.

Algunas caminan perfectamente.

Otras caminan convencidas de que caminan perfectamente.

No es lo mismo.

Y entonces empieza la segunda parte de la noche.

Múnich tiene bares, discotecas, techno, música electrónica y fiestas latinas.

Puedes seguir.

Naturalmente.

La pregunta más importante es si deberías.

Y una cosa más.

Si bebiste, no regreses en E-Scooter.

En Alemania se aplican a los scooters eléctricos los mismos límites de alcohol que a los automóviles. Entre 0,5 y 1,09 ‰ ya puedes enfrentarte normalmente a una multa de 500 euros, dos puntos en Flensburg y un mes de prohibición de conducir. Incluso desde 0,3 ‰ puede haber consecuencias si conduces de forma problemática.

Una Maß contiene un litro de cerveza.

Haz las matemáticas.

Mejor toma el U-Bahn, S-Bahn, taxi o simplemente camina.

Será bastante más barato que explicarle después a la policía que solamente querías recorrer tres kilómetros.

Entonces, ¿vale la pena?

Para mí sí.

El Oktoberfest sigue siendo una de las fiestas que más disfruto en Alemania.

También probablemente sea una de las jornadas más caras del año.

Pero hay algo difícil de reproducir en cualquier otro sitio.

Miles de personas dentro de una enorme carpa.

Una banda tocando.

Mesas compartidas.

Alemanes, italianos, estadounidenses, australianos, latinos y turistas de países que probablemente no podrías ubicar correctamente en un mapa.

De pronto empieza una canción conocida.

Todo el mundo se levanta.

Alguien se sube a una banca.

Luego otro.

Después tú.

Levantas una Maß que costó casi dieciséis euros y que probablemente ya está medio caliente.

Miras alrededor.

Y durante unos minutos aquella combinación absurda de cerveza, música, desconocidos y pantalones de cuero parece tener perfecto sentido.

Al día siguiente quizá no tanto.

Pero de eso hablaremos en otro post.

Mientras tanto, yo seguiré esperando encontrarme algún día con una estrella famosa caminando por el Oktoberfest.

Preferentemente con Terminator.

O, como algunos lo llaman con cariño, Mister Gobernator.

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Me gustaría estrecharle la mano a Arnold Schwarzenegger y decirle, con ese alemán impecable que solamente aparece después de un par de Maß

Schön, Sie kennenzulernen, Herr Schwarzenegger.

Y retirarme inmediatamente.

Antes de arruinar el momento intentando decir algo más.

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7 Comments
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Alfredo
Alfredo
11 months ago

Un concejo: si logran entrar a una Zelt, tomense por lo menos un Mass, sino se la pasa uno como alían. Otro es, vayan entre semana si pueden ya que hay «menos gente» la segunda semana está llena de italianos. Y otro es no se metan el la Zelt de 🪏 Spaten es cerveza es garantía de dolor de cabeza.

Anonymous
Anonymous
11 months ago

Graicas hermano!

Eugenia Mont
Eugenia Mont
11 months ago

Me parece importante mencionar la «Oide Wiesn». Una zona que busca ser más tradicional y donde se paga entrada de 4 euros por persona. Es más familiar y tranquilo. Se ven muchas familias y alemanes que buscan tradición. Nosotros vamos allí por lo menos una vez cada año.

Maria Victoria
Maria Victoria
11 months ago

Lleven una bolsa de plástico para poner sus abrigos y la dejan bajo la mesa.

Compren electrolitos en el Dm para cuando vuelvan de la fiesta. Si tiene +30 y nunca toman, un litro de cerveza bastará para dejarlos matados jajaja